El amor, la paz y el riesgo
- Laura

- 15 feb
- 2 Min. de lectura
Al respecto del amor, me pasa que siento de todo.
Por un lado, mucha ilusión. Vivir la magia de conectar con otro ser humano, de descubrirlo, hasta de traerle ganitas. Me motiva crear chistes locales, momentos juntos, memorias compartidas, futurear...
Por otro lado, llevo un tiempito soltera, disfrutando muchos momentos disponibles sólo para mí que durante años no tuve. La única persona con la que tengo que conciliar, acordar, planear y cumplir es conmigo. Y es, francamente, delicioso.
Me da tristeza darme cuenta de que, cuando pienso en pareja, a veces me parece más una condena que un placer. Lo asocio con ansiedad, con desamor. Con emociones entregadas para no llegar a nada.
¿Suena dramático? Pues, resulta que ninguna de mis relaciones ha terminado como yo hubiera querido, porque estoy como estoy en este momento. Claro, algunas de ellas han acabado mejor que otras, pero todas han acabado. Y varias, que honestamente no todas, me han dejado partido el corazón.
¿Cuál es mi concepto del amor? No estoy segura, ha cambiado. Mi última ruptura me ha hecho dudar de mi criterio. Creo saber lo que quiero, lo que me gusta, lo que prefiero. Pero, ¿es lo correcto? ¿Puedo confiar en mí otra vez? ¿O mejor me lo ahorro, aunque todo mi ser me diga que quiere intentarlo de nuevo?

He trabajado en terapia. Y, aunque veo mi avance en muchos aspectos, hay otros en los que sólo sabré qué tanto he logrado justamente estando en pareja. Es el gato de Schrödinger de mis relaciones y mi idea del amor. Con TODOS los riesgos que conlleva abrir la caja.
Lo peor es que, sin modestia, considero ser una excelente novia. Involucrada, emocionalmente abierta, solidaria, amorosa, detallista. Tengo mis defectos, obviamente, pero actúo con la máxima entrega porque siempre tengo el bienestar del otro en mente. Tal vez, incluso, de más.
Entonces, ¿tanto potencial para nada? ¿Tanto amor para nadie? Me parece un desperdicio. Si yo existo, alguien como yo debe existir también.
Donde sea que esté ese alguien como yo, quiero confiar en que sabré reconocerlo. Y, sobre todo, encontrarlo sin perderme otra vez.



Comentarios