Una conexión cósmica
- Laura

- hace 7 días
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Actualizado: hace 2 días
Yo sé lo que es conocer a alguien y sentir que te atravesó un rayo. Que fluye electricidad. Es una especie de certeza de que encontrarnos tenía que pasar y de que lo que sigue va a ser memorable.
Yo sé lo que se siente ver pasar a alguien en un restaurante y que parezca que se apagaron las luces del mundo para que sólo exista el brillo que esa persona irradia. Y ambos buscar la forma de coincidir, hasta lograrlo.
Yo sé lo que se siente caer fulminada por el sex appeal del guitarrista de la banda que, al parecer, está tocando sólo para ti. O perder el aire porque la persona que te abrió la puerta hizo que te fallara el pulso.
Yo sé lo que se siente y es algo que no se olvida.
Y porque he vivido esa intensidad, esa magia, esa conexión cósmica, sé que existe, siempre disponible para mí.
Me emociona la euforia de alguien haciendo ding ding ding en las campanas adecuadas dentro de mi cerebro. Y sé que mis aventuras más intensas han sucedido cuando siento el reto de tocar las mismas campanas dentro del suyo.
Claro que tengo clarísimo que la electricidad del rayo no dura para siempre, y que la descarga suele ser tan fuerte que quema donde cae.
Sé que las cosas cambian y que nada se queda como empezó.
Pero si las relaciones se transforman, si suben y bajan y, muchas veces, de todas formas se terminan, me parece increíble empezar así, apostando fuerte. Con estruendo, sin tibieza.
Que suenen trompetas; que se incendie todo.
Que se venga la tormenta. I’m ready.


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